¿Cómo todo comenzó?
Orígenes
- Todo comenzó en el Poblado Rosario de San Germán, un lugar lleno de memorias, cafetales y ríos que guardan la esencia de quienes lo habitan. Desde Casa Juan Pablo II, una organización comprometida con la acción social y el desarrollo comunitario en Puerto Rico, especialmente en Rosario, nació el deseo de mostrar al mundo lo que somos: una comunidad viva que comparte su historia, su naturaleza y su esperanza a través de experiencias que transforman.
Los Primeros Pasos
- Los primeros pasos fueron sencillos pero significativos: jóvenes del Rosario guiando visitas, compartiendo las historias de sus abuelos y revelando los tesoros naturales que habían crecido junto a ellos. Con cada experiencia, los visitantes no solo descubren un espacio geográfico, sino el alma misma del pueblo: las caras de Rosario — su historia viva, su música, sus manos trabajadoras, su resistencia y su alegría.
Crecimiento y Consolidación
- Con el tiempo, la iniciativa fue tomando fuerza. Llegaron aliados, fundaciones y organizaciones que creyeron en el poder de una comunidad que quería convertir su historia en motor de desarrollo. Esa visión permitió que Caras de Rosario evolucionara de una idea local a consolidarse como una empresa social de ecoturismo, educación y liderazgo comunitario, orientada a generar oportunidades y promover el orgullo de pertenecer al Rosario.
Caras de Rosario Hoy
- Hoy, Caras de Rosario es mucho más que una experiencia para visitantes: es una empresa social y un laboratorio de esperanza, donde jóvenes encuentran su primer empleo, líderes comunitarios fortalecen sus proyectos y cada persona que participa —ya sea cruzando un río, escuchando una historia o sembrando un árbol— se convierte en parte de un movimiento mayor: el de preservar la naturaleza, honrar la cultura y asegurar un futuro sostenible para Rosario.
